Segundas partes (nunca) fueron buenas

Hay gente que se empeña en proclamar orgullosa que no da segundas oportunidades porque no cree en ellas. “Segundas partes nunca fueron buenas”, repiten. Seguramente sean los mismos que opinan que las relaciones a distancia no funcionan, que piensan que un hombre y una mujer no pueden ser simplemente amigos sin esperar que nunca suceda “algo más”, o que se preguntan: “¿qué narices hace esa mujer madura con un chico tan joven?”.

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