Cobarde

Tenía dos opciones:

1. Ser fiel a lo que sentía. Dejarlo todo. Arriesgarse. Enfrentarse a quien no estuviese de acuerdo. Lanzarse al abismo que hay entre perder y ganar. Y que pasara lo que tuviera que pasar.

2. Ignorar los nuevos sentimientos encontrados. No arriesgarse. No disgustar a nadie,  por aquello del “qué dirán”. Y quedarse en esa “zona de confort”, que es de todo menos reconfortante. No dejar ser lo que tenía que ser, y seguir siendo lo que antes era, lo que otros esperaban que fuera.

Y eligió la segunda… de momento.

cama

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