Gracias, Gloria

Gracias Gloria, y felicidades. Porque hoy es tu cumpleaños, donde quiera que estés. Justo un día antes que el mío. Nos diferencian 73 años y un día. Nacimos en la misma ciudad.

Me hace mucha ilusión escribir este texto y a la vez me da un poco de miedo. Siento esas mariposillas de nerviosismo en el estómago. Supongo que es lo que sucede cuando admiras a alguien. No sabía si me atrevería a escribir sobre ti, por si se me quedaba grande, pero voy a limitarme a expresar mi opinión sobre ti y sobre tus poemas, que fueron los primeros que leí.

De pequeña tenía en casa un libro tuyo y de vez en cuando también alquilaba alguno más en la biblioteca. Con ellos descubrí la poesía. El poema que más recuerdo es “La carcoma”. Comienzo por la época en la que era “la poeta de los niños”, como se la conocía, aunque fue su última etapa, porque para mí fue la primera que conocí. Más tarde descubrí sus demás y maravillosas facetas.

“Un niño con un libro de poesía entre las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas” -(Gloria Fuertes).

Y es que la guerra y la paz estuvieron muy presentes en tu obra. Fuiste una de las autoras más relevantes de los años de postguerra y de la Transición. Pacifista empedernida, te referías a la Guerra civil como la guerra “incivil” y les recordabas a los políticos que “impedir una guerra sale más barato que pagarla”. Decías que tu partido político era La Paz y que no pedías votos, si no “botas para los pobres”.

Tuviste amores en ambos bandos. “Mi primer amor era un obrero, me hubiera casado con él, pero le dieron por desaparecido en el treinta y seis”, dijiste sobre el primero. El segundo pertenecía a la trinchera franquista. “Me influyó mucho, era súper culto”, confesaste sobre Eugenio Rosado, que murió en la cárcel fusilado.

Y paso a escribir de ti en tercera persona, ya te he molestado bastante haciéndolo en segunda.

Gloria Fuertes -por si alguien aún se pregunta de qué Gloria hablo- pertenece la generación del 50 y el movimiento denominado “postismo“, junto con sus colegas de profesión: Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, Ángel Crespo y Francisco Nieva. A este grupo se le llama así, por destacar como literarios en la postguerra, haciendo así que sus libros y poemas mostraran una postura antibélica y formando parte de la protesta artística.

Nunca dejó de estudiar y formarse, trabajó como periodista, oficinista, estudió biblioteconomía e inglés. Más tarde, se trasladó a Estados Unidos con una beca para impartir clases de Literatura española en la Universidad de Bucknell. También fue profesora en el Mary Baldwin College y en el Bryn Mawr College. Al regresara España, dio clases de español a los americanos en el Instituto Internacional hasta que en 1972, consiguió la Beca de la Fundación Juan March de Literatura Infantil.

Esta poeta -que no poetisa, término que lo le gustaba- se desnudó por dentro en muchos de sus veros. Su gran amor fue Phyllis Turnbull, hispanista que conoció en el Instituto Internacional., en Madrid. Gloria y Phyllis estuvieron juntas 15 años. Al poco de acabar su relación, la americana murió y Gloria quedó devastada, plasmando su dolor en los poemas. También le escribió mucho a la soledad.

En los años setenta y ochenta siempre fue popular en la Feria del Libro o en auditorios de toda  España, donde recitaba con su voz ronca de fumar, ataviada con ropa masculina.  Se la conoció como la poeta social, la poeta infantil o la poeta de guardia -como ella se autodenominaba-. Nacida en el madrileño barrio de Lavapiés, pasó sus últimos días en un piso en la calle Alberto Alcocer. Nunca dejó de escribir.

Me dejo en el tintero hablar de su infancia, escribir sobre los deportes que practicó, o mencionar que fue motera, entre otras muchas cosas. Pero quiero acabar con esta breve reflexión que escribí hace un tiempo:

Lamentablemente, cuando alguien se refiere a una “mujer 10”, tendemos a imaginar a una chica joven, rubia, delgada, alta, con un cuerpo sexy y una cara linda, risueña, cariñosa y dócil. Para mí una “mujer 10” es alguien como Gloria Fuertes: feminista, apasionada, reivindicativa, generosa, luchadora, humilde, poeta, deportista, ingeniosa, avanzada para su época, pacifista, amante de los animales y con una conexión especial con los niños.

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“El monstruo”, de Gloria Fuertes | Fotografía hecha por mí.

 

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