Quien fue a Sevilla…

Escrito el 9 de septiembre de 2016 para dekrakensysirenas.com

 

Soy el tren más bonito que perdiste

Te escribo desde la distancia, ahora que ya no me dueles, ahora que ya no me tiemblan las piernas al pensar en tu reacción al leer mis palabras, ahora que ya, para mí, no eres nada más que un -no me atrevería a decir bonito- recuerdo con olor a pasado.

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Que pare un tren y no te montes no siempre es perderlo, a veces es dejarlo marchar porque quieres.

Hay muchos trenes en los que estoy orgullosa de no haberme montado.

Ya no me dueles

Hoy, un año después, ya no me dueles.

Ya no me tiemblan las piernas, ya no me afecta lo que me digas. Ya no pongo cara de tonta cuando me dices “guapa”. Ya no suspiro si leo tu nombre o veo tus fotos. Ya no maldigo a quien me despierta haciendo ruido porque estaba soñando contigo.

Ya no estás en ese pedestal, ya no me siento pequeña a tu lado. Ahora sé que yo soy grande. Y puede que tú también lo seas. Pero, repito y escúchame bien: soy grande. Que sí, que quizás no hice las cosas bien, pero tu tampoco. Yo estaba asustada pero, ¿cuál era tu motivo para no venir a buscarme?

Nunca me entendiste, y lo peor, es que creo que nunca trataste de hacerlo. Te lo digo a ti y a quien lea esto: quien te entiende de verdad, jamás te pedirá una explicación. Y tú, a tu manera, las pedías.

También pienso que quien te quiere, busca tu felicidad, y creo, que pocas veces buscaste la mía. Por eso hoy, te saco de mi vida. Y tu eres listo, y lo intuyes, por eso vuelves con más fuerza que nunca. Y está en mi mano esquivar tu embestida, no volver a caer ante ti. Soy consciente que aún quedan ascuas y que tu aún tienes fuelle para avivar una llama. Me toca ser fuerte.

He aprendido que, que pare un tren y no te montes, no siempre significa perderlo, a veces es dejarlo marchar porque quieres. Tu has parado, y yo no me he montado. Porque no he querido. Tu en cambio, has perdido tu tren. Y lo peor de todo, es que no sabes qué fácil lo hubieses tenido conmigo.

Por eso hoy, como dice Sabina, “al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos”.

Lo que pudo ser y no fue, lo que será sin ti.

Thomas Saliot
Thomas Saliot